En el segundo capítulo de la primera carta de San Pedro, se compara a los cristianos con «piedras vivas» que, en su conjunto, constituyen la casa espiritual de Dios. También el mosaico paleocristiano es un símbolo del gran «edificio espiritual»: compuesto por miles y miles de teselas, en él todas las piezas y todos los colores desempeñan un papel fundamental...
Escuche a Andreas Raub, responsable artístico-científico de la Basílica Papal de Santa María la Mayor.